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La última hora en primer plano

Fuente: Puro Marketing

En lugar de terminar con la creatividad tradicional, este formato la posiciona en el epicentro y la mejora

La neurociencia irrumpió en los últimos años en el panel de las ciencias y se convirtió en un elemento emergente. Al fin y al cabo, permitía lograr una de esas cosas que se buscaban con elevado interés: el de permitir comprender cómo funciona el cerebro humano y estudiar los mecanismos que se activan cuando se toman decisiones. Sus aplicaciones en el resto de las áreas podían ser muy variadas y muy importantes, ya que podían cambiar por completo qué y cómo se hacían las cosas.

En el marketing, el cruce con la neurociencia fue bautizado como neuromarketing y se asentó no solo como algo novedoso, sino también como una potencial solución para muchos de los problemas de la industria. Comprender cómo funcionaba el cerebro del consumidor y cómo impactaban los mensajes de las marcas que estaban recibiendo podían permitir hacer mucho mejor las cosas.

Pero ¿puede la neurociencia tener un impacto más en el terreno del marketing? ¿Puede ayudar a cambiar todavía más cosas y a realizar nuevos ajustes?

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